FRANK SHOSTAK
La mayoría de los economistas de la corriente principal sostienen que el gasto es el corazón de la actividad económica. La actividad económica se representa como un flujo circular de dinero. El gasto de un individuo se convierte en parte de las ganancias de otro individuo, y viceversa. En contraste, el ahorro es visto negativamente ya que debilita la demanda potencial de bienes y servicios.
Sin embargo, si la gente se ha vuelto menos confiada en el futuro, se sostiene que recortará sus gastos y acumulará más dinero. Por lo tanto, una vez que un individuo gasta menos, esto empeora la situación de algún otro individuo, que a su vez también recorta sus gastos.
ANTONY P. MUELLER
En medio de tantas mentiras económicas que se repiten aparentemente sin fin, puede ser útil volver sobre algunas de las leyes más básicas de la economía. He aquí diez de ellas que merecen repetirse una y otra vez.
1. La producción precede al consumo
Aunque es evidente que para consumir algo debe existir primero, nos rodea la idea de estimular el consumo para expandir la producción. Sin embargo, los bienes de consumo no caen del cielo. Están al final de una larga cadena de procesos entremezclados de producción llamada la “estructura de producción”. Incluso la fabricación de un producto aparentemente sencillo como un lápiz, por ejemplo, requiere una red intrincada de procesos de producción que se extiende muy atrás en el tiempo y abarca países y continentes.
2. El consumo es el objetivo final de la producción
El consumo es el objetivo de la actividad económica y la producción es su medio. Los defensores del pleno empleo violan esta idea evidente. Los programas de empleo transforman la propia producción en el objetivo. La valoración de los bienes de consumo por los consumidores determina el valor de los bienes de producción. El consumo actual deriva del proceso de producción que se extiende hacia el pasado, pero el valor de esta estructura de producción depende del estado actual de la valoración por los consumidores y del estado futuro esperado. Por tanto, los consumidores son los poseedores finales de hecho del aparato de producción en una economía capitalista.
JASON MORGAN
Incluso aquellos afortunados que han escapado de la infección por el coronavirus de Wuhan ya habrán notado uno de los muchos efectos secundarios del virus: la interrupción de la cadena de suministro. Los trabajadores enfermos de las fábricas de carne, los restaurantes cerrados, el acaparamiento y el repentino aumento de la demanda de cosas como ventiladores, máscaras y comestibles de larga vida útil han desorganizado el flujo global de bienes y servicios. Las estanterías están vacías, los cultivos se están pudriendo en los campos, la oferta y la demanda ya no se ajustan, y la economía mundial se está atando en nudos.
MAURICIO RIOS GARCIA
Con todos los nuevos descubrimientos sobre las millonarias pérdidas en las principales empresas públicas que el Movimiento al Socialismo ha dejado detrás, las cifras de deuda pública y déficit tendrían que, definitivamente, ser considerablemente más elevadas que las que aún se reporta oficialmente, entonces ¿es necesario esperar a que la economía de Bolivia entre en recesión para afirmar que está en crisis? Es más, ¿Bolivia crecerá al 2,6% del PIB en 2020 o seguirá cayendo? De hecho hoy ya crece menos que cuando recibió el golpe de la caída de Lehman de 2008.
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