Políticas públicas

ROBERTO CACHANOSKY 

La crisis energética que se tradujo en los padecimientos que sufrió mucha gente con cortes de luz durante días, falta de agua, pérdida de alimentos porque no funcionaban las heladeras, etc. es parte de la factura que hay que empezar a pagar por la fiesta de consumo artificial de todos estos años de populismo.

Desde esta columna insistí hasta el cansancio que el gobierno, en su búsqueda de apoyo político, había exacerbado el consumo en forma artificial. La gente estaba feliz comprando televisores, celulares, autos, zapatillas y demás bienes de consumo durable, todo en 50 cuotas y “sin intereses”. La advertencia era que ese consumo no estaba fundado en un aumento de la productividad de la economía derivado de más inversiones, nuevos puestos de trabajo y mejores salarios reales.

¿Cómo se financió entonces esa fiesta? En parte consumiendo el stock de capital existente. Uno de los mecanismos que utilizó el gobierno para estimular el consumo consistió en dejar congeladas las tarifas de los servicios públicos (luz, gas, agua, transporte) para que la gente gastara menos en esos rubros y ese dinero pudiera destinarlo a comprar bienes de consumo durable y no durable. Ahora bien, ¿cómo se financiaron esas tarifas baratas de servicios públicos? Con subsidios y consumiendo el stock de capital.

ANDRÉS OPPENHEIMER 

Lo más preocupante para Latinoamérica de las recientes pruebas internacionales PISA de estudiantes de 15 años no es que los resultados de los países de la región hayan sido pésimos, sino que algunos países ni siquiera admiten que tienen un problema serio.

Desde que se dieron a conocer los resultados del test PISA a principios de mes, se ha escrito mucho sobre el hecho de que los países latinoamericanos que participaron en la prueba —Chile, México, Uruguay, Costa Rica, Brasil, Argentina, Colombia y Perú— salieron en los últimos puestos de la lista de los 65 países participantes.

Pero muy poco se ha hablado sobre los países que se retiraron de la prueba a último minuto, como Panamá, o los que directamente no participaron en la prueba —quizás temiendo sus resultados— como Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana.

El test PISA, o Programa Internacional para la Evaluación Estudiantil, es tomado cada tres años, y mide el conocimiento de los jóvenes en matemáticas, ciencia y comprensión de la lectura. Se trata sin duda de la prueba estudiantil más respetada, dicen los expertos en educación.

Este año, como en años anteriores, los estudiantes de China y otros países asiáticos sacaron el mejor puntaje en las tres categorías.

LUIS CHRISTIAN RIVAS 

Según las denuncias presentadas recientemente, en Santa Cruz existe una maquinaria de avasallamiento de tierras productivas y propiedad privada, que tiene consentimiento de funcionarios públicos, tanto del INRA, ABT, así como de jueces y fiscales que desde sus funciones estarían fomentando o dejando en la impunidad este delito de numerosas víctimas.

JAVIER PAZ

Mi postura sobre la producción, comercialización y consumo de drogas es clara y contundente: como en el caso del alcohol, el tabaco, el azúcar o la carne, su consumo es una decisión personal y ninguna legislación debería prohibirlo. Esto no quiere decir que esté de acuerdo con el uso de drogas. Sin lugar a dudas pocas cosas son tan destructivas como la adicción a las drogas, que destruyen y matan a quien las consume y ocasionan un gran sufrimiento a sus seres queridos. No hay dudas de que las drogas deben ser combatidas, pero no desde la legislación, sino principalmente desde el ámbito familiar y de la sociedad civil.