avionescazaRAFAEL RUIZ

La guerra es por mucho la expresión más lamentable de miseria y dolor humano. La destrucción de patrimonios y sueños, los traumas, lesiones y marcas de por vida,

GABRIEL ZANOTTI 

Desde que varios pensadores absolutamente totalitarios y antiliberales se adueñaron de la sagrada palabra “derechos” (una especie de blasfemia política), uno de los más populares lemas es “los derechos de los pueblos originarios”.

Pero resulta que no son los pueblos los que tienen derechos: son las personas individuales. Y entre esos derechos, su libertad de asociación, reunión, libertad religiosa, propiedad, etc., son los que jurídicamente les permiten vivir y mantener sus diversas tradiciones culturales que, como dije tantas veces, sólo pueden convivir en paz en un estado liberal de derecho (si, es lo mismo que decir “agua húmeda potable”, pero ahora hay que aclarar todo…).

Por lo tanto lo que hay que exigir es que los descendientes de las culturas pre-comlombinas sean respetados en sus derechos igual que cualquier otro ser humano, y si viene de Marte (como yo), también.

Lo que nadie puede pretender es violar las libertades de otras personas en nombre de su propia tradición cultural. Si alguien sostiene en conciencia que su tradición no le permite convivir pacíficamente con el Estado de Derecho, tiene varios lugares para emigrar: Cuba, Corea del Norte, Venezuela, en fin, la lista es larga.

Claro, muchas de estas personas sostienen que sus ancestros estaban antes y que fueron injustamente despojados de sus tierras y libertades. ¿Saben qué? Tienen razón. No se puede invadir un territorio habitado por otras personas y por ende todas las colonias que desplazaron por la fuerza a los previos pobladores estuvieron éticamente mal. Pero ahora, ¿qué? Ahora, la solución Hume: en todo poder político o propiedad, si nos vamos para atrás en el tiempo, siempre habrá un latrocinio o un asesinato. Por ende la cuestión es: de este momento presente para adelante. Esa es la regla de la convivencia pacífica. Si no fuera así, cuando Cuba se libere, muchos de los actuales residentes en Miami volverían reclamando sus antiguas propiedades y sería un caos. La cuestión es: de un momento presente para adelante.

asaltanteEDGAR VARGAS 

Los socialistas se empeñan en atribuir, sin fundamento alguno, la causa de la delincuencia en los países subdesarrollados a algo que ellos llaman: “lógica perversa del capital”,

JAVIER PAZ

A menudo escuchamos decir que las ideologías están pasadas de moda, que lo que importa ahora es lo práctico y que uno debe guiarse por lo que funciona y dejar de lado lo que no funciona en la política y en la economía. Hoy mucha gente se vanagloria de no tener ideología y, por ejemplo, un periodista es considerado bueno si no la tiene y malo si adopta alguna postura ideológica.

Esto es un error colosal, ya que nadie está libre de formar juicios de valor ni de defender ciertos principios y valores. Y dado que la ideología no es más que una serie de principios y valores, difícilmente se puede estar libre de estar más cercano a alguna ideología. De hecho, lo grave, lo preocupante, sería lo contrario: gente sin principios y valores con los cuales guiar su comportamiento.