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HUMBERTO VACAFLOR

El decreto que norma el programa Bolivia cambia, Evo cumple establece que los recursos que las regiones no llegasen a ejecutar en una gestión serán revertidos al Gobierno central y usados por ese programa. Sin ser muy creyente que digamos, el Gobierno aplica en este caso aquello de “ayúdate que te ayudaré”.

¿Cómo se puede dotar de más recursos a este programa de filantropía que hace el presidente en su nombre, como si fuera una fortuna de su familia o de sus socios cocaleros? La solución de las autoridades de Economía es muy imaginativa, aunque poco escrupulosa. Según Siglo 21, el Gobierno ha creado una maraña de vallas y obstáculos que impiden a gobernaciones y municipios tener una tasa de ejecución de sus presupuestos anuales superiores al 60%. De lo que resulta que aproximadamente el 40% de los presupuestos de las regiones retorna al Gobierno central y va a las arcas del programa del presidente-candidato.

Alfonso Lema, subgobernador de Tarija, relató a esa publicación que este año él hubiera querido comenzar las licitaciones para ejecutar su presupuesto en enero, es decir, en el primer mes del año, como corresponde, pero el destino y las vallas puestas por el Gobierno le han impedido hacerlo y ahora está en la perspectiva de hacer la primera licitación del año en octubre, en el décimo mes.

Los obstáculos son interminables. Para ese caso hay una nueva valla. Si un proyecto ha de ser ejecutado en más de una gestión, se debe hacer otro trámite ante el Gobierno central. No se tiene certeza de que el asesor de este sistema de obstáculos apellide Kafka o alguien mejorado, pero de que sabe alejar las metas, no hay duda. De paso, el Ministerio de Economía tiene la oportunidad de decir, en la voz de su titular, con tono de orgullo, que el Gobierno tiene una tasa de ejecución de sus presupuestos superiores a las regiones. Las tasas van de 75 a 65 y 55, respectivamente, entre el Gobierno, las gobernaciones y los municipios.

Ahora que la campaña electoral del presidente ha de ser más intensa, no habría que descartar que aumenten los obstáculos para las regiones. Y que haya más agua para su molino. Porque, como se sabe, los ‘donantes’ extranjeros resultaron ser muy comprometedores