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Oposición dividida

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CARLOS TORANZO 

En toda democracia, su mejor funcionamiento depende de que gobierno y oposición sean fuertes, que ambos tengan proyecto político, es decir que posean un norte a seguir, una visión de país que implique la búsqueda del interés general y no la persecución de intereses particulares. Desde otra perspectiva, depende también de que ambos se entiendan mutuamente como adversarios políticos y no como enemigos a los cuales hay que destruir; no es banal la comprensión mutua de adversarios, pues entre ellos se puede empujar proyectos que beneficien al conjunto, esto implica que tanto gobierno como oposición están destinados a construir país y a edificar democracia. Las buenas democracias son aquellas que funcionan admitiendo la existencia de pesos y contrapesos, de check and balances que impidan que una fuerza política o que el Ejecutivo lo imponga todo, poniendo contra la pared o subordinando a los demás poderes.

Pero, todo lo anterior es teoría, la realidad está muy distante de ella, pues el gobierno tiene un proyecto hegemónico, donde no le importan los check and balances, lo que le interesa es su proyecto propio que no es incluyente para todos los bolivianos. A quienes se oponen a él, los conceptualiza como enemigos a los cuales hay que vencer, para eso usa con habilidad la judicialización de la política. Pero, no es el gobierno quien debe crear sus check and balances, son los adversarios políticos, la oposición quien tiene que hacerlo, pero parece que la oposición no está haciendo bien su tarea.

En estos tiempos electorales hay una extraordinaria inflación de candidatos de oposición. Son muchos los candidatos y siguen apareciendo otros más; cada uno de éstos se cree futuro presidente, ante tamaños desvaríos sólo nos queda el refugio de la sonrisa. Llama la atención el esfuerzo y tozudez que tienen por aparecer en la lista de candidatos, los más de ellos no se ponen a pensar en sus posibilidades reales de ganar votos. ¿Qué los motivará a hacer el ridículo? Lo cierto es que esa dispersión de candidatos sólo favorece al poder, al MAS, es más, este partido tendría intereses muy claros para financiar varias candidaturas que dispersen más el voto de la oposición.

Con este comportamiento, la oposición está camino al suicidio, en un marco de despliegue de grandes vanidades que no logran entender la realidad política. Pero, a los ciudadanos no nos importa mucho que uno o varios candidatos de oposición se suiciden o que pasen a la jubilación con magros resultados electorales, lo que sucede es que esos candidatos al favorecer la concentración del voto en favor de MAS y al dispersar a la oposición, lo que nos regalan es un régimen cada más autoritario, cada vez más hegemónico que hasta hoy ha dado grandes muestras de autoritarismo y de intolerancia ante los que piensan de modo diferente al poder.

La dispersión de la oposición posibilita una victoria mayor del MAS. Si uno de los roles de la oposición es crear los check and balances democráticos, los opositores, los sin miedo, los frente amplio, los étnicos, los ex presidentes que se creen presidenciables, los orientales y muchos más, no están cumpliendo su deber democrático y serán ellos los responsables de que haya un poder hegemónico que no respete a los adversarios. Parece que la vanidad o la mezquindad se opone a la racionalidad, es increíble cómo muchos opositores que han recibido las bofetadas del poder, que sufren procesos judiciales para atemorizarlos, no hacen el intento de pensar que sólo un oposición agregada puede pelear mejor ante un poder hegemónico que no para ante nada, que gasta sin rubor los fondos públicos para eternizarse en el poder, para mentir al mundo hablando de una revolución que no existe, que ha sido sepultada por la inmensa corrupción, por la extorsión, así como por la dilapidación de los fondos públicos y por la represión a los indígenas a quienes decía defender.

Si esos opositores siguen dispersando el voto en contra del poder, debemos ser los ciudadanos quienes, apelando a nuestra conciencia, concentremos la votación opositora para vivir en un país en el cual podamos expresar nuestra opinión sin el temor de la represión gubernamental.

Tomado de paginasiete.bo