OVIDIO ROCA
Vivimos en la “Civilización del Espectáculo”, en la cual “el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, y donde divertirse, escapar del aburrimiento es lo importante”*. Sociedad donde la “publicidad y sus eslóganes, lugares comunes, frivolidades, modas y tics, ocupan casi enteramente el quehacer antes dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas”*.
En este escenario frívolo (que tan bien describe en su libro el escritor peruano Mario vargas LLosa) los activistas plurinacionales se encuentran en su salsa, pues son expertos en organizar entradas, bailes, marchas y bloqueos y ahora en promover cumbres, desfiles, fiestas y eventos deportivos El cacique cocalero organiza y participa también diariamente del show, para ser el show mismo. Un espectáculo en el cual se muestra que no tienen nada que decir ni hacer en favor del país, al margen de promoverse a sí mismos.
Como parte del show, que mantiene permanentemente ocupada a la población y a los gobernantes, se inventan y crean nuevos rituales indígena-originarios, como el año nuevo Aymara y la fiesta de entronización del inca-cocalero. De lo que se trata es de ser el foco de los medios de comunicación, especialmente la TV y la radio para ser permanentemente admirados y mejor si amados por la población.
Al igual que en Méjico se componen los narco-corridos, aquí se hacen películas y novelas autobiográficas que luego se pasan por las centenas de radios compradas por el gobierno para incrementar la propaganda oficial y debilitar el juicio del ciudadano común.
Esto conduce a una sociedad fácilmente manipulada, en la cual el individuo se “desindividualiza”, es decir, se vuelve masa y de manera inconsciente regresa a su ser primitivo, al mito y al prejuicio, y entonces se torna sumiso y temeroso ante caudillo y ante la autoridad.
El líder cocalero recordando sus buenos tiempos de sindicalista y futbolero, ahora con dinero público, se solaza mandando construir canchas de fútbol, coliseos, y hasta museos en su honor. Con la plata de los bolivianos se compra (en lugar de alquilar el servicio, algo mucho mas barato) un costoso satélite chino y el mejor y más lujoso avión capitalista para sus viajes a las cumbres presidenciales, a donde asiste sin falta y siempre lleno del entusiasmo que le provoca ver a sus hermanos mayores, los cubanos y los venezolanos.
En cuanto a los actos nacionales, donde también asiste nuestro Fouché nacional y siempre vestido elegantemente y al último grito del show fashion, muestran una escenografía llena de bellas y magníficas mujeres criollas, pues finalmente de lo que se trata no es de promover cultura alguna, sino de mantener ocupado y encandilado al pueblo.
Es el tiempo de la cocacracia y la oclocracia, en una sociedad mediática y de masas manipuladas, en un país donde escasean los líderes, las personas comprometidas con ideales de justicia, de libertad y de progreso. Ahora solo vemos gente atemorizada, desconcertada, desconfiando unos de otros y que deambula buscando como acomodarse al lado del Poder.
Como vemos, los gobernantes plurinacionales son los mejores exponentes de la “Civilización del Espectáculo”, descrita por el admirable escritor e ideólogo liberal Mario Vargas Llosa. Los áulicos que lo critican deberían leer ese libro.
ovidioroca.wordpress.com