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Estudio misterioso

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MANFREDO KEMPFF 

Todo es un misterio en Bolivia. Todo está oculto, es secreto, arcano. Pero, además, se ha impuesto el arte del disimulo que es tan cercano a lo oculto. Disfrazar y fingir, enmarañar las cosas son aptitudes naturales que tienen los actuales gobernantes. Lo hacen con maestría. Simulan no entender lo que se les pregunta o responden de forma tan enredada que nada se les comprende. Contestan como si fuera una traducción literal del chino al castellano y por supuesto todo resulta absurdo. No hay que insistir en la misma pregunta porque se corre el riesgo de que se enfurezcan o se ofendan. Lo hemos visto en el propio Palacio de Gobierno. Piensan que el blanquiñoso está tratando de humillarlos, de segregarlos, que es un racista provocador.

Un ejemplo más de estos misterios plurinacionales ha sido el dichoso estudio sobre la demanda de la coca en Bolivia pagado por la Unión Europea. Tres años ha estado escondido en un cajón (o caja fuerte). Los mismos europeos empezaron a exigir que el documento se hiciera público porque para algo se había gastado tiempo y dinero. Sin embargo, el Gobierno se guardó los secretos que contenía el trabajo y comenzó el disimulo y la jugarreta. Mes a mes se fue postergando la entrega de los resultados, tal como sucedió con el censo.

¿Cuánta coca se debe plantar en Bolivia? ¿Cuántos bolivianos la consumen? ¿Cuánta coca se va al mercado ilegal, es decir, al narcotráfico? ¿Son suficientes las 12.000 hectáreas como dice la ley 1.008? ¿Son suficientes 20.000 o 30.000? ¿Qué dice el estudio? Ahí empieza a funcionar el lenguaje doble, triple, cuádruple. Empiezan a hablar los maestros del embuste y del enredo. En primer lugar, dicen que el Estudio no es “vinculante”, que no es de aplicación obligatoria por el Estado. Luego que se trata solo de una “referencia”, casi una vaguedad. Que es “un trabajo técnico” que se podrá tomar en cuenta o no. Dicen que podría servir “de base” si se redacta una nueva ley de la coca. Y finalmente afirman que el estudio es “incompleto” y que se debe completar para “socializarlo”. ¡Farsa!

La UE está en la obligación de decirnos cuál es el resultado de su estudio. Tiene que avisar si no ha sido maquillado como fue la Constitución. Si es suficiente la coca cultivada o si hay que cultivar más, como desean los cocaleros. Están obligados a descifrarnos lo que nuestros palaciegos enredan. Sin eso, el apoyo de la UE habrá sido inútil.

Tomado de eldeber.com.bo